Quizás en conversaciones personales con jóvenes o reflexión de pequeño grupo podemos percibir algo de lo que buscan los jóvenes.
Para muchos de ellos la experiencia de la familia en la cual nacieron es un trauma y un drama. Los jóvenes demoran para exponer estas vivencias familiares de sufrimiento y soledad. Haciéndolo quitan fatalidad a muchas frustraciones y manifiestan su deseo de construir familia de una manera diferente.
Tu interlocutor joven admite que el círculo de amigos al cual pertenece, era la única instancia para opinar con autoridad sobre enamoramiento, relaciones sexuales, fidelidad de pareja, aborto o reconocimiento de hijos. Muchas veces tu confidente no era de acuerdo con la mayoría del grupo, pero no se atrevía a manifestar su discrepancia. Recién se abre en él la convicción que la dignidad del ser humano está en el juego en el enamoramiento y sus enredos. Este joven busca una manera nueva de ser.
Cada una y cada uno de los jóvenes de mi pequeño grupo tiene su celular. Varias veces durante las dos horas de reunión se paran, salen y atienden llamadas. Muchos jóvenes mudos en clase, en reunión de amigos o en familia hablan como loro por celular. No cabe duda, están súper conectados. Se comunican con muchas personas y esta modalidad de comunicación les encanta. No logro del todo entender, aprobar y apreciar el fenómeno, pero intuyo que la tecnología de comunicación en manos de los jóvenes expresa búsquedas que tienen algo que ver con el Dios-comunidad, con la Iglesia-comunidad y con la humanidad-comunidad.
Los jóvenes arrastran muchas sombras: maltratos desde los primeros días en este mundo, trabas inscritas en su alma y en su cuerpo, culpas contraídas bajo el peso de leyes o por no haber respondido con amor en determinada situación. El joven, en general, busca oportunidad para hablar de estas sombras. Conversaciones, jornadas y encuentros sobre el tema son de animada participación, operan reconciliación con sombras y revelan profundas búsquedas de los jóvenes.
“Uno busca lo que uno ya ha encontrado”, dirían grandes santos y gente inteligente. Si esto es cierto, entonces por lo que buscan los jóvenes merecen nuestra simpatía y nuestro decidido apoyo. También debemos encontrar elementos de pedagogía y de pastoral juvenil en relación con lo que buscan de verdad los jóvenes. Finalmente no nos cansemos en anunciarles que ningún deseo auténtico y ninguna búsqueda de vida plena son ajenos al deseo y a la búsqueda de Jesús mismo.
“Jóvenes, sus búsquedas son el tesoro más grande que ustedes tienen y constituyen un desafío muy serio para los que caminan con ustedes”.
lunes, 19 de octubre de 2009
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