1. Muchos escritores, oradores y habladores, cristianos y no cristianos, terminan una exposición afirmando: “La verdad los hará libres”. Con esto quieren decir que ellos tienen la razón y otros no. En general no se preocupan demasiado de donde vengan estas palabras, por lo que puedan significar en la Biblia, en el Evangelio de Juan y en la boca de Jesús. La frase completa de Jesús que contiene estas palabras, reza así: “Ustedes serán verdaderos discípulos míos, si perseveran en mi Palabra; entonces conocerán la verdad, y la verdad los hará libres” (Jn 8, 31b-32).
2. En la Biblia “la verdad” es en primer lugar una cualidad de Dios mismo; solo en él se dan verdad y fidelidad plenas. Por eso, la verdad en los seres humanos y entre ellos significa estar en comunión con Dios antes de referirse a una relación correcta entre una afirmación nuestra y la realidad. Ser verdadero significa moverse en Dios – Verdad.
3. Jesús es el revelador de la verdad divina. “Yo soy el camino, la verdad y la vida…; el que me ha visto a mí, ha visto al Padre” (cf. Jn 14, 1-10). Jesús revela “el rostro humano de Dios y el rostro divino del ser humano” (Benedicto XVI). Lo vemos en su manera de entrar en nuestro mundo y de convivir con nosotros. Lo podemos verificar en su manera de mirar y evaluar lo que sucede. Lo comprobamos en su afán de sanar y perdonar. Lo admiramos en su valentía al enfrentar mentiras y defender la dignidad de toda persona. Nadie como él en practicar con autoridad la unidad entre el amor a Dios y al prójimo.
4. En su manera de ser y de actuar Jesús manifiesta que la verdad es el amor de Dios a nosotros y nuestro mundo. Por eso, Jesús es verdad entregándose por amor. “En él todo era don amoroso y verdad” (cf. Jn 1, 14). En su Pascua, por su muerte y resurrección, la verdad de Dios y la verdad del ser humano se encuentran: en este encuentro de amor acontece nuestra salvación.
5. Desde la cruz Jesús nos envía el Espíritu de la Verdad, el Espíritu del Amor. En el soplo de Jesús somos enviados como el Padre lo envió a Él (cf. Jn 20, 21-22). Hay que renacer en el Espíritu de Jesús (cf. Jn 3, 1-8); él nos recordará todo lo que Jesús nos ha dicho (cf. Jn 14, 17;26); en él podemos hacer las mismas obras que hizo Jesús (cf. Jn 14, 12). En el Espíritu Santo, podemos ser de verdad discípulos de Jesús, conocer la verdad que nos hace libres.
6. La verdad nos hará libres como Jesús, libres para amar. Tendrás la fuerza para nadar contra la corriente. Encontrarás alegría en caminar por los caminos menos trillados. La vida por salvar será más importante para ti que costumbres, tradiciones y leyes. Optemos por la verdad del grano de trigo: “Si el grano de trigo no cae en tierra y muere, queda solo; pero si muere, da mucho fruto” (Jn 12, 24). ¿Seremos algún día capaces de decir como Jesús: “Mi vida, nadie me la quita; yo la entrego voluntariamente”? (Jn 10, 18).
7. Seguimos lamentando la corrupción que se extiende en el país. Seguimos cantando el himno nacional. Seguimos diciéndonos (casi todos) cristianos. Pues, demos pruebas de ciudadanía verdadera y vida cristiana verdadera y la verdad nos hará libres.
